2025
Este proyecto fue una reforma integral en el centro de Madrid, donde trabajamos el espacio de forma global, diseñando la arquitectura, el paisajismo, la iluminación y la decoración. El principal reto fue transformar una terraza de dos niveles, altamente expuesta, en un entorno acogedor, funcional y lleno de vida. La búsqueda y selección de materiales fue clave en todo el proceso, especialmente por las limitaciones de peso propias de una vivienda en altura, así como por la necesidad de garantizar un correcto drenaje y un mantenimiento sencillo a largo plazo. Cada elemento fue cuidadosamente elegido para asegurar durabilidad, ligereza y funcionalidad, sin renunciar a la estética.
Dada la elevada exposición solar, uno de los objetivos principales fue crear dos zonas de sombra que permitieran disfrutar del espacio durante todo el día. En la planta baja, a petición de la clienta, se integró una cocina de exterior como punto de encuentro para cenas familiares, rodeada de jardineras de mimbre combinadas con distintos tipos de macetas, generando una composición rica en texturas y alturas. Esta mezcla aporta calidez y naturalidad al conjunto, suavizando la dureza propia del entorno urbano.
La pérgola ligera, cubierta con rosales trepadores que permiten el paso de la luz en invierno, filtra el sol en los meses más cálidos y aporta privacidad, al tiempo que envuelve el espacio con vegetación. En esta misma terraza se incorporó una fuente, cuyo suave sonido introduce una dimensión sensorial fundamental: no solo aporta frescor, sino que ayuda a amortiguar el ruido urbano, generando una atmósfera más relajante e íntima.
La escalera que conecta ambas plantas se trató como una pieza escultórica, entendida no solo como un elemento funcional, sino como un gesto arquitectónico que articula el proyecto y da continuidad visual entre los dos niveles.
La terraza superior se concibe como un espacio más abierto, donde las vistas adquieren un papel protagonista. Para potenciarlas, el diseño de las celosías se trabajó dejando huecos estratégicos que funcionan como ventanas enmarcadas hacia el paisaje urbano. Este juego de llenos y vacíos permite dirigir la mirada y disfrutar de unas vistas impresionantes sin renunciar a la privacidad.
El mobiliario, de líneas sencillas en madera natural y textiles en tonos neutros, refuerza una atmósfera serena y luminosa, generando espacios frescos, íntimos y agradables. Además, se reservó una zona destinada a tomar el sol, junto a la cual se incorporó una ducha exterior, aportando un uso práctico y refrescante durante los meses más cálidos.
El resultado es una terraza que se vive de forma natural, donde la luz, la vegetación y el paso del tiempo construyen un lugar en el que apetece quedarse.